domingo, 25 de mayo de 2014

Permiso para espiar


Después de la bienvenida*, que cada jueves les hacen los libros a los chicos de FoFoLeTeS, la propuesta fue jugar al dígalo con mímica pero de una manera diferente.

Les pregunté si alguna vez habían jugado y ante sus caras de asombro, comencé a contarles cómo íbamos a jugar en el taller de hoy.

En una lata, había doblado y escondido, fragmentos mínimos de cuentos. Frases que tomé, sin decir de dónde provenían y ni quién las había escrito. (Ellos no lo sabían pero después les mostraría los libros inspiradores). 

Y sale el primer papel...

¨El aroma que despedían las milanesas y la tortilla de papas recién salidas de la sartén, me animó...  (hasta acá el recorte, pero para no dejarnos con las ganas escribo un poquito más de El viajero de los tiempos de Maryta Berenguer. Con ilustraciones de Anita Dominoni, editado por Quipu) ... lo necesario para juntar anzuelos, tanzas, una caña, los huesos para Max y guardarlo todo en un bolso. Salí casi sin saludar, por las dudas que a su mamá se le ocurriera algo y montando su bicicleta, me fui acompañado por Max rumbo a la laguna Sauce Grande¨. 



 Contamos palabras, hicimos gestos, mostramos aromas, preparamos milanesas en la mesa pero nada... Todavía no sabíamos muy bien cómo interpretar el juego y nos rendimos rápidamente.
Sacamos el segundo papel y... 





¨Había un señor que vivía metido en una bolsa que estaba dentro de una caja que habían puesto debajo de una mesa¨ (¨El señor escondido¨ en El pulpo está crudo de Luis María Pescetti. Con Ilustraciones de O´Kif, editado por Alfaguara infantil). 


Este fue un poco más fácil. De todas maneras, la finalidad del juego no era que saliera cada palabra tal cuál, sino imaginar, representar, interpretar y jugar...  


¨Todos bailan con él, lo cubren de besos, le pellizcan las orejas y le dan zanahorias de chocolate¨ (El conejo coronado de Martín Domecq, ilustrado por Marcela Calderón. Editado por Del Naranjo)

 Fue mi turno de interpretar y casi casi salió ¡¡la frase entera!!! Los chicos: unos genios...

¨Tampoco le gustó el jugo de naranja. Estaba demasiado amargo. Pero con todo lo que había pedaleado tenía una sed espantosa así que se lo tomó igual (¨Amor clonado¨ de Sandra Siemens  en  Inventos y otras calamidades. Antología. con ilustraciones de Lorena Ivana Oviedo, editado por Elevé Ediciones Juveniles.) Apenas alcanzó a apoyar el vaso vacío en una mesita cuando la cabeza empezó a darle vueltas, se le aflojó todo el cuerpo y se quedó profundamente dormido.¨

Después de un largo trabajo de representación e interpretación, llegamos casi casi al mismo escrito que Sandra Siemens. 


¨El hombrecillo patinó varias veces sobre el piso cubierto de jugos amarillos¨ Nos deleitamos con Historias a Fernández, de Ema Wolf. Sudamericana. 








Llorar a chorros. Llorar por el ombligo, por la boca, por la nariz. Tomé prestados estos versos, sueltos, del poema 18 de Espantapájaros, de Oliverio Girondo en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía y otras obras. Editado por Biblioteca Básica Argentina.

Llorar a lágrima viva.  Llorar a chorros.  Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. 
Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo,  por la boca. 
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!


Oliverio Girondo

¨Se levantaba aún de noche a esperar en la cochera a que el motor se encendiera¨  (Este es uno de los versos que componen El Chico Tóxico, de Tim Burton en el libro La melancólica muerte de Chico Ostra. La ilustraciones pertenecen al autor)






¨A las 9 de la mañana del domingo, el Señor Lanari comenzó a destejerse.¨ Nuevamente Ema Wolf hizo de las suyas en el Señor Lanari, en el libro Los imposibles, de la colección Pan Flauta de Sudamericana.




Ya no quedaban más papeles para interpretar. Entonces traje los libros y empezamos a buscar y leer las frases en los cuentos correspondientes. No leímos todos los cuentos pero sí los miramos, y busqué la parte que le faltaba a la frase, la que contextualizaba lo que le pasaba al personaje. Tal vez, se imaginaron otras cosas cuando representaron pero adentro del libro estaban ahí por algo en especial. Y eso fue lo que hicimos leer. Algunos de los chicos, hicieron hipótesis de qué frase le correspondía a qué libro. Donde había zanahorias de chocolate, no podía ser otro libro que ¨El conejo coronado¨  pero no en todos hallaron rápida la respuesta. Leímos y leímos. Y para terminar nuestro día de taller les leí ¨La misión¨, en Nabuco, etc (Ema Wolf). Historia que disfrutaron y disfrutamos una cantidad de risas pícaras...  Ahí terminaba el taller, pero los chicos querían seguir escuchando historias.

¿Nos contás otro cuento?


La más linda de las preguntas...

María Gabriela Belziti
Fofoletes


* En las  bienvenidas los espero con mesas de libros. En esta oportunidad les ofrecí:

  • ¿A qué sabe la luna? Michael Grejniec. Kalandraca
  • La  Bella Durmiente del bosque. Gabriela Mistral. Ilustraciones de Carmen Cardemil. Editorial Amanuta
  • El libro del Cohete. Peter Nehel. Versión de Aloe Azid. Thule
  • La vida secreta de las pulgas. Alberto Pez /Roberto Cubillas. Sudamericana
  • Vacaciones de dinosaurio. Mónica Weiss. Sudamericana
  • A mi abuela no le gusta mi gato. María Inés Falconi. Ilustraciones de Laura Lavezzi. Quipu
  • La cocina de la noche. Maurice Sendak. Kalandraka
  • Bichonario. Enciclopedia ilustrada de bichos. Eduardo Abel  Gimenez/Douglas Wright. Libros del Quirquincho.










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